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sábado, 13 de septiembre de 2014

La increíble historia de la abuela ganster

Bueno, allá vamos, os presento la tercera colaboración de mi hijo Álvaro. En esta ocasión se trata de La increíble historia de la abuela gánster, un libro que le regaló su madre en su cumpleaños. En aquel momento se pilló un mosqueo cojonudo pues no había oído hablar del libro, la portada le parecía feísima y decía que tenía que ser un rollo total. El libro ha estado aparcado en la estantería sin abrir siquiera la portada casi un año, hasta que este verano lo hemos llevado a la playa y, forzándolo, lo he convencido para leerlo. Accedió, pero únicamente si era yo quien se lo leía por las noches. Así lo hemos hecho y el resultado no ha sido el que él esperaba. Os dejo con su opinión.



Me he leído el libro por que mi madre me lo compró por mi cumpleaños. Entonces, en estas vacaciones, mi padre y yo nos hemos decidido a leerlo. Al principio creía que iba a ser un libro muy aburrido, pero a medida que lo vas leyendo se hace más interesante. 

Ben es un niño de 11 años que odia ir a casa de la abuela todos los viernes, por que es muy aburrida debido a que sólo quiere jugar al Scrabble y comer sopa de repollo, ensalada de repollo, tortilla de repollo, crema de repollo, pastel de repollo, etc. Vamos, hay una peste a repollo en la casa que tira para atrás. Ben tiene que ir a casa de su abuela porque sus padres prefieren ir a ver el programa "Baile de estrellas", el cual lo presenta Flavio Flavioli, antes que quedarse con su propio hijo. Pero Ben no sabe una cosa sobre su abuela. ¡Es una ladrona de guante blanco, y el mismo va a protagonizar el robo más osado de la historia. 

Este libro es muy divertido en algunos puntos, pero hay otros también muy tristes. Se lee muy rápido por que las palabras que utiliza son muy fáciles por que son las que dicen los niños hoy en día. Lo que más me ha gustado ha sido cuando Ben planea el robo de las joyas de la corona, utilizando todas sus revistas de fontanería y en el colegio preguntando cosas sobre la Torre de Londres y demásPara terminar, lo que menos me ha gustado ha sido al final por que se te hace un nudo en la garganta. No lo voy a desvelar, aunque seguramente haya quien ya se lo pueda imaginar.
STALACTITA
Comparto su opinión, pero está claro que yo he visto más cosas que él, o al menos, me parecen lo suficientemente importantes como para contarlas.

Un libro que, yo diría, esta indicado para niños de entre 9 y 13 años, menos resultaría aburrido, y más yo creo que sería ñoño, aunque quien sabe, depende del niño en cuestión. 
Recomendaban este libro, en las típicas frases de marketing, comparando a David Walliams con Roahl Dahl. A ver, Roahl Dahl sólo hay uno, y punto. Pero es cierto que Walliams nos ofrece un libro en la línea de aquel, bien escrito y muy apto para los más jóvenes, tanto en estilo como en atractivo pero que, sobre todo, tiene papel didáctico y guarda un mensaje claro y contundente que, no sólo los niños olvidan, sino también los adultos con respecto a sus mayores. 
Es un libro plagado de amor en el que si bien por un lado vemos el desapego que los padres sienten hacia su hijo en base a una pasión (el baile), veremos finalmente que no lo hacen por falta de amor, sino  por que el ritmo de la vida te hace pensar en cosas para tu disfrute e ignorar lo que de verdad tenemos al lado, aquello que realmente nos hace felices con su sola presencia, una presencia que cambia demasiado rápido, hasta que un día desaparece para convertirse en otra cosa. Todos vivimos sumidos en la asquerosa vorágine laboral y queremos nuestros propios ratos de asueto privados pero se nos olvida que el tiempo pasa y la gente a la que queremos, e incluso nosotros mismos, somos simples segundos en el cauce temporal.
Por otro lado, también nos ofrece la visión complementaria pero contraria de la vejez. Aquellos a quienes abandonamos por que tenemos nuestras propias vidas. De quienes nos aprovechamos para lo que nos interesa pero, excusándonos de nuevo, en nuestros "tremendos" quehaceres dedicamos muy poco tiempo. Pero las personas de la llamada tercera edad, viven otro tipo de juventud con los nietos. Ellos ya pasaron por la infancia, la adolescencia, y también por la experiencia de ser padres, ahora quieren otra cosa, pero no nos damos cuenta de esto y despreciamos su dedicación, cuando en realidad no están más que mostrándonos su cariño y darían su vida por nosotros, nietos, e hijos.
Este libro pretende hacer comprender esto a los niños. Los abuelos son gente con vida propia, que tiene cosas que hacer, no tan sólo comer, dormir y esperar la muerte. Quieren disfrutar, sentir y vivir con los niños y, a veces, los sacrificios que hacen para ellos son mucho mayores de lo que pensamos.
Bueno, ya no más, pues al escribir este pequeño trocito, recuero la conclusión del libro, lo hago mío, y se me escapan las lágrimas.

Buenas lecturas y: "Niños del mundo, os recomiendo este libro. Puede parecer aburrido al principio, pero si lo lees con la entonación adecuada y la mente abierta, puede resultar muy divertido."

jueves, 8 de mayo de 2014

Diario de Greg. Un pringao total

Bueno, hace bastante tiempo que no tenía ninguna colaboración y en esta ocasión traigo, para mi, una de lujo. De nuevo vuelve a colaborar mi hijo Álvaro, aunque reconozco que lo he forzado un poco y tal vez por eso, su opinión  sea más corta de lo que habría sido si lo hubiese hecho de motu propio (eso quiero creer). En fin, se trata de una novela para un público juvenil temprano, ese que está abandonando la infancia y, a pasos agigantados, se adentra en la adolescencia.
Os dejo con su opinión.

La verdad es que tengo 11 años y voy a sexto y en un año iré al instituto, y me da miedo saber que va a pasar, si los matones van a medir 1,90 o si tienen músculos como Batista, o que sé yo. El caso es que un día estaba mirando en una librería y vi El diario de Greg. Me llamó bastante la atención, y entonces miré la parte de atrás y vi que Greg estaba exactamente en mi misma situación.
Este libro va sobre lo que ya he dicho. Es un niño llamado Greg Heffley, que va a ir al instituto, donde los chicos bajitos que aún no han pegado el estirón tienen que compartir los pasillos con grandullones que se afeitan dos veces al día.
Lo que más me ha gustado del libro es que en todas las páginas hay ilustraciones, casi siempre más de una. También me gusta que tiene muchos momentos graciosos. En concreto, el que más me ha gustado ha sido cuando el hermano pequeño de Greg, Manny, juega a un juego y dice: "¿Qué número va después del dos y rima con traspiés?" Manny no lo sabe y Greg se pone histérico y dice: "¡El tres!, ¡El tres!" y también cuando les hacen una prueba los primeros días para saber en que grupo deben estar, si en el avanzado o en el básico, el avanzado aparece reflejado con una ilustración de un libro sobre la infancia de Einstein, mientras que la portada del libro del nivel básico dice "Pepe sabe decir PA".
Lo que menos me ha gustado es que con tantas ilustraciones el libro se lee demasiado rápido.
Creo que es un libro muy bueno para todos aquellos niños que tengan un poco de miedo sobre lo que sucede al pasar al instituto. La verdad es que por un lado, te anima bastante pero, por otro, también te asusta un poco pues parece que la vida cambia bastante y todo se vuelve un poco más serio.

Bueno, pues hasta aquí su valoración. Comparto su opinión al decir que es un libro altamente recomendable para los 10-12 años. A ver, yo no lo he leído, salvo los muchos trozos que, entusiasmado, me llamaba para que compartiera con él y que, reconozco, eran bastante graciosos pero, simplemente, por que se lo leyó en un suspiro (una tarde), se rió un montón, y me dijo que si me haría la reseña escrita, creo que debe merecer la pena.
Imagino que todo estará un poco "hiperbolizado" pero con saber que ha cogido un poco más de confianza y que se lo ha pasado bomba, me doy por satisfecho. aunque ahora me tocará comprar el resto de libros que continúan la saga, y creo que son bastantes. 
En esta ocasión ha decidido cambiar el pseudónimo, y cada uno firma como quiere, claro está.


Por:
Álvaro G. (Stalactita)


lunes, 4 de octubre de 2010

Las aventuras de Ulises


Desde hace ya 8 años, y digo bien, son 8, tengo la costumbre de leer un cuento a mi pequeñajo (10, 20, 30 ó 50 páginas según el día) a la hora de ir a dormir. En los últimos años nos hemos tragado juntos la serie completa de Cuentos infantiles del País, la de Bat Pat, la de Kika Superbruja, y la de Gerónimo Stilton entre otros. Esta última, la verdad es que la leemos con total disfrute, pues son libros cargados de humor y aventuras a cual más disparatadas, y bien, leyéndoselo yo, leyéndolo él o leyéndolos juntos, la verdad es que nos lo pasamos pipa. Pues bien, hace poco leímos una versión de la Odisea en clave Stiltoniana y es un honor para mí presentaros la primera colaboración de este pequeño duende de 8 años y tres días que atiende por el nombre de Álvaro.


Se titula Las aventuras de Ulises. Geronimo cuenta una historia de cuando estuvo en el Olimpo. Ulises se va de Itaca y Poseidon le impide volver a Itaca. Se enfrenta a Polifemo, a Caribdis, a la maga Circe, a las vacas sagradas de la isla del sol, etc... Al final llega a Itaca y para que no lo reconozcan Atenea le convierte en un mendigo. En la casa de Penelope su mujer hay muchos pretendientes. Ulises lucha contra ellos y los gana y vuelve a ser el rey de Itaca y está feliz con su familia.
Lo que más me ha gustado ha sido cuando han luchado contra Polifemo y lo que menos me ha gustado ha sido que los pretendientes han sido muy malos.
Es un libro muy bonito y ha sido uno de los mejores que he leído.

Álvaro G. (Alien Force)

Bueno, y ¿Por qué decido subir una nota sobre este libro? Pues evidentemente porque me parece parece un gran libro que logra con creces su función: la de entretener a la vez que educar. Y esto es así porque consigue acercar a los niños a la literatura, no sólo a la lectura de cuentos de perros y gatos, de animalillos y frases para niños, sino a la lectura de los clásicos, a una literatura en la que se obtienen valores y conocimientos, en la que se ha de pensar para intentar comprenderlo todo y en la que, por supuestísimo, te diviertes mucho leyendo. Ya sé que en la actualidad hay libros que han conseguido atraer al redil lector a un grandísimo número de jóvenes: sagas como la de Harry Potter o Crepúsculo, el problema a mi entender es que todo queda reducido a eso, cuando han acabado de leer estas novelas
o sagas, las vuelven a leer de nuevo una y otra vez sin dar oportunidad a nada más o, en el peor de los casos, abandonan la lectura. Es decir, creo que son obras que no crean lectores definitivos, sino ocasionales. Esto sólo es posible con esa literatura de siempre que nos hace viajar y conocer nuevos mundos o partes exóticas de este en el que vivimos; esa literatura que nos hace reír y llorar, que nos hace olvidarnos de todo y nos convierte por un momento en un náufrago en una isla desierta o nos pone en la piel de un pequeño niño Rey de un planeta igualmente pequeño; pero que a la vez nos hace comprender mejor ciertos hechos de nuestra vida cotidiana.
Esa literatura que, desgraciadamente, está cada vez más alejada de la sociedad actual, no sólo de la infantil aunque, es bien cierto, que es ya en esta temprana edad cuando se empiezan a sentar los hábitos lectores, y que para educadores profesionales y padres en general parece no tener excesiva importancia una vez superados los primeros cursos de primaria, en los que las erróneas políticas de fomento de la lectura consiguen ahuyentarlos de
los libros en lugar de conseguir el objetivo esperado.
Yo no estoy de acuerdo, La lectura conseguirá hacer que nuestros hijos sean mejores estudiantes al ayudarles a entender mejor, permitidme la redundancia, lo estudiado, y ¿Por qué no? a ser mejores personas, al ser capaces de conocer muchas experiencias diferentes que los pongan en el camino de tomar las decisiones más correctas.
Pues bien, cómo decía, está colección de libros de Gerónimo Stilton editada por Destino, cumple sobradamente esta función y los acerca a Homero, a Verne o a Stevenson, retocando las obra de estos genios para que resulten atractivas a los pequeños y, para ser sinceros, a los no tan pequeños: yo me lo he pasado teta.

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