jueves, 24 de mayo de 2012

El asesino hipocondríaco


 Cuando hace unos mese leí los cuentos de De Mecánica y alquimia, de Juan Jacinto Muñoz Rengel, me quedé con ganas de seguirle la pista pues, si bien se le nombraba como uno de los cuentistas más laureados del panorama nacional, yo no había tenido el placer de leerlo anteriormente. La edición de su primera novela, El asesino hipocondríaco, me brindó la magnífica oportunidad de conocerlo en distancias algo más largas.


El señor Y, asesino profesional y hombre de moral kantiana, fue contratado hace algún tiempo para acabar con la vida de Eduardo Blaisten. Aquejado por múltiples enfermedades que lo dificultan para lleva a cabo el encargo, el Sr. Y tendrá que ingeniárselas para idear un método de asesinato que cumpla el objetivo y lo eximan de culpabilidad pues, eso sí, tiene que hacerlo rápido ya que, como bien dice, este será, casi con total seguridad, el último día de su vida.

Personalmente me ha encantado la historia del Sr. Y narrada por Muñoz Rengel. Por un lado ya conocía su estilo, pero no sabía como lo haría en un texto de mayor longitud. Bajo mi punto de vista Muñoz Rengel pasa el examen con nota. Con un tono sobrio, donde ninguna palabra está de más y todo tiene su porqué; elegante pero con un ritmo rápido gracias a la cadencia que aporta un elevado número de capítulos de poca longitud que hacen que sea difícil para de leer.
Como siempre, de acuerdo con mis gustos, son varios los puntos interesantes de esta novela:
Por un lado la formula narrativa de Rengel me ha parecido originalísima. El utilizar anécdotas reales entremezcladas con la historia que se quiere contar, teniendo en cuenta, además, que estas anécdotas sirven de sustento para la misma, contadas de forma concisa y muy ilustrativamente, me ha resultado un conjunto altamente atractivo a la par que educativo.
Por otro, la estructura y el tono. La consecución de capítulos realmente cortos interconectando las anécdotas de ficción constituyen un elemento agradable y de rapidez lectora, manteniendo un tempo tenso que motiva la lectura en la forma del "venga, sólo otro capítulo más. Es tan cortito..."
El tono distendido y cómico de las peripecias profesionales del Sr. Y resultan altamente entretenidas, aunque encierran un trasfondo de tristeza y seriedad bastante más profundo.
Por que no debemos olvidar que por encima de todo, lo verdaderamente grande es la personalidad de nuestro protagonista.
El Sr. Y es un hombre recto, justo, como suele recordarnos en varias ocasiones, de moral kantiana, algo que en estos días que vivimos, hay que reconocer que no es muy habitual. Un hombre que es en sí mismo un glosario de enfermedades raras, reales e inventadas: Síndrome de ondina, Afasia de Wernicke, Síndrome del acento extranjero, de la enfermedad profesional, Síndrome de Proteus, de Moebius, y muchas otras, sin olvidarnos ¡como no!, del gemelo extirpado que aún subsiste en su cabeza. Enfermedades que lo hacen sentirse importante en su minúsculo mundo, gracias a la justificación que encuentra en la similitud que presenta con personajes importantes de la cultura, como Kant, Voltaire, o Jonathan Swift entre muchos otros.
Y es un hombre perdido en su soledad, que hace de Blaisten su único amigo y que con sus ridículos intentos de asesinato se asegura día tras día el volverlo a ver, pese a que cada día "pueda ser el último día de su vida". Intentos estos que al final nos harán entender como el protagonista prolonga su vida día a día, pues la verdadera muerte es demasiado triste y definitiva y el deseo de vivir del Sr. Y es mayor que su moral, a pesar de que él se empeñe en mostrarnos lo contrario.

Me ha encantado también el marco geográfico escogido por Rengel para ubicar la acción. Las calles de Madrid me parecen muy sugerentes, e imaginar la escena resulta sumamente sencillo, si conoces las zonas claro. Pero más aun, tras las últimas fotos que Rengel ha colgado en su muro de "feisbuk", de varios lugares de la novela, se alcanzan nuevas cotas de realismo y nitidez, y he deseado volver a leerla; algo que , sin duda, volveré a hacer antes de que acabe el año.

Tal vez porque palabras como Proteus, síndrome, desinfección, tratamiento, etc, me rodean a diario en el trabajo, esta novela me ha enganchado más si cabe, y la labor de documentación realizada por Muñoz Rengel me ha parecido más que adecuada, consiguiendo crear una impresión nítida y real de lo que debe ser la vida de un hipocondríaco extremo: escenas como la desarrollada en la hamburguesería, cuando el Sr, Y empieza a experimentar múltiples sensaciones ante la conversación de una familia que se sienta a su lado, me parecen impagables y me han hecho reír de lo lindo pero, reconozco que, tal vez, para ciertas personas pueda resultar repetitivo y en ocasiones tedioso el observar, por ejemplo, el cuidado continuo en la desinfección minuciosa de los objetos por parte del protagonista explicándolo cual prospecto.

Entiendo que habrá opiniones para todos los gustos. A mí, personalmente, me ha encantado. Me parece una novela muy entretenida, rápida de leer, que promueve la risa al tiempo que enseña anécdotas curiosas y esconde un fondo mucho más serio.
Para que decir más, ha sido la novela que más he disfrutado en lo que va de año.

martes, 15 de mayo de 2012

Firmin


Sabedor de mi histórico rechazo a las novelas con protagonistas animales (no me gustó La canción de Cazarrabo, ni tampoco La colina de Watership, y todavía tengo pendiente en la estantería Las ovejas de Glennkill), me aventuré con Firmin a ver si me llevaba una sorpresa.
He de reconocer que quedé gratamente sorprendido al principio, y claramente decepcionado al final.

Firmin es un roedor que nace entre los papeles del almacén de una librería de viejo.
Allí, rápidamente se distanciará de sus 12 hermanos, pues su naturaleza animal no les permite comprender al ser humano, en cambio, Firmin se sentirá más miembro de esta raza que de la suya propia a medida que empieza a devorar los libros de la tienda. Literalmente al principio, pues el papel es su único sustento (al ser el más débil de toda la progenie no llega a amamantarse debidamente), pero poco a poco comenzará a entender los libros y a aprender de ellos.
Tras un, para él, traicionero intento de asesinato por parte del librero, Norman, decidirá mudarse y, por casualidad, topará con el para él, mejor escritor del mundo, Jerry Magoon, que lo cuidará desde entonces.

Sam savage comienza las andaduras de Firmin con una prosa sobria elegante, muy fluida que apetece y anima a continuar leyendo. En conjunción con la técnica, la formula utilizada consistente en introducir frases de otras conocidas obras literarias a lo largo de la historia, resulta muy interesante e induce a la búsqueda de la información relacionada pero, es cierto que, poco a poco esta línea va decayendo hasta prácticamente desaparecer por completo y convertirse en una novela al uso que pierde esa gracia añadida.
La historia en sí resulta muy atrayente al principio. A medida que conocemos a Firmin no podemos el evitar sonreír ante sus andanzas e intentos por sentirse humano; algunas escenas, como la de observar el trasero de su hermana y posteriormente los neones de las bailarinas son impagables, pero poco a poco, vuelve a perder fuelle y acaba resultado algo aburrido.
El cambio de morada le siente bien a Firmin, y el escritor actúa como revulsivo para impulsar un poco la novela. Con la lectura de las novelitas de ciencia ficción escritas por Jerry, la cosa se anima y la sonrisa vuelve a fluir a nuestros labios, pero ya todo es diferente, por dos motivos: Por un lado porque, a mi modo de ver, el estilo de Savage en esta segunda parte ya no es tan elegante, sino algo más apresurado y por otro, porque hemos ido viendo como la obra va evolucionando, y de ser una historia que despertaba simpatías y parecía graciosa nos hemos dado cuenta de que la historia es más triste de lo que parece ante un par de seres que no encuentran su lugar en el mundo.

En realidad la novela se divide en tres subtramas:
* La historia de un roedor que intentó ser lo que no era, nos muestra el rechazo a lo diferente, la marginación y el miedo a lo incomprendido. La soledad de quien hace lo que siente para ser feliz pese a ser apartado. La felicidad no tiene por qué ser igual para todo, es algo personal y se ha de buscar de forma individual. A veces conlleva grandes pérdidas pero, como en el caso de Firmin, ¿A veces, no merece la pena?
* La historia de un escritor fracasado. Un escritor cuya soledad es tan grande que busca la compañía de una rata y le muestra todo el cariño que puede dar. Una persona dejada de lado y que mantiene la esperanza de que su trabajo sirva para algo, hasta comprender finalmente que no es así.
* Por último, los hechos históricos acerca de la destrucción de una plaza en aras de un mayor beneficio económico. Los momentos de tensión por parte de los comerciantes que intentan parar la demolición también causarán su efecto en nuestro roedor protagonista, que intentará poner su granito de arena para evitarlo.

En definitiva, una historia entretenida, bien escrita y que se lee de un tirón. Con momentos alegres y otros de serena melancolía que invitan a la reflexión.
Pero en general, me parece que el autor no ha gestionado bien sus recursos y la novela ha ido perdiendo fuerza poco a poco, hasta casi diluirse por completo para mi gusto. No obstante, Savage me ha parecido un autor con potencial y ya tengo en la estantería El lamento del perezoso, tardaré en leerlo, pero lo haré pues Savage me ha ganado un poquito.

Pero de momento sigo igual, las novelas con protagonista animales no me convencen.

lunes, 7 de mayo de 2012

El espíritu del lince

 No había leído ningún libro de la editorial Pamiés, ni conocía el trabajo de Javier Pellicer pero, el tema que trataba El espíritu del lince me resultó sumamente interesante habida cuenta de la poca información existente de aquel período con respecto a Iberia, y no digamos literatura.
Sí, hay mucha literatura con respecto a las guerras púnicas, pero toda relacionada con Anibal, Escipión, Cartago y Roma, nada con respecto a las tribus íberas y, si hacemos caso de los datos, sabemos que se trataban de tribus guerreras, por lo que la travesía de Anibal por Iberia para el posterior asedio a Roma no tuvo que ser precisamente un paseo de rosas. Supongo, claro.

Icorbeles supera la prueba de nacimiento que lo marca como El elegido de los antepasados. Desde ese momento, su padre, Icortas, centrará su educación en formarlo como gran guerrero y líder de su pueblo. Icorbeles pasará su infancia acompañado de Alorco y Nistan, dos niños cartagineses exiliados que, gracias a la amistad entre las dos familias, han encontrado refugio en casa de Icortas.
Finalmente, Alorco y Nistan volverán a Cartago, e Icorbeles será prometido a Nerseadin, pese a no amarla, como alianza de estado.
La llegada de Amilcar Barca a tierras Íberas con intención de conquista y, posteriormente, de su hijo Anibal, darán el significado de la profecía a Icorbeles, cuya misión será la de unificar las tribus Íberas en una nación.
De este modo, Anibal encontrará un enemigo a su altura.

Nos encontramos ante una historia de difícil agrado para el público. Digo esto porque, de antemano, todo el mundo sabe como va a acabar la historia. Es sabido que Anibal cruzó la península en su periplo a Roma, por lo que de antemano te enfrentas a un libro donde sabes que el héroe no conseguirá lo que se espera.
Habida cuenta de este hecho, Pellicer se las tiene que ingeniar e introducir diversos elementos que otorguen algo que ofrezcan interés al lector pese a un final conocido y poco halagüeño.
Y realmente lo consigue. Partiendo de un conjunto histórico real en el que se observa la gran labor de documentación que ha llevado el autor, Pellicer utiliza varias aspectos argumentales para conducir la situación al punto que le interesa: Por un lado un aspecto político, en el que el protagonista debe prevalecer en oratorio y carisma para unir a los clanes; un aspecto sentimental, en el que el personaje habrá de mostrar su lado más humano frente a su destino; y un aspecto guerrero, en el que veremos la verdadera pasta de la que está hecho el héroe.

En mi opinión, los dos primeros tercios de la novela resultan algo sosos. En esta parte, el autor sienta las bases de la historia y nos hace un recorrido a través de la infancia y adolescencia de Icorbeles, haciendo especial hincapié en sus relaciones con los niños cartagineses y en las enseñanzas de su padre de acuerdo con su destino.
En cambio las últimas cien páginas se vuelven sumamente interesantes con los intentos de unión de las tribus íberas y la campaña guerrera contra el gran estratega cartaginés.
En este sentido, en el de un hombre que intenta crear una nación, pese a resultar muy convincente, recuerda a la historia de Vercingetorix en la Galia, o a la de Wallace en las Highlands, entre otras, por lo que únicamente aporta orgullo patrio a la historia pero no originalidad.

Javier Pellicer utiliza un lenguaje sencillo pero muy cuidado, tratando de que el carácter de los personaje s y sus palabras cuadren en la época que intenta transmitir y, así, nos presenta los que, para mí, con los puntos fuertes de su obra:
- Una ambientación cuidada al detalle. En un trasfondo geográfico e histórico soberbio. Fiel a la historia casi en su totalidad, salvo por las consabidas licencias literarias.
- Personajes sencillos, humanos. Con una credibilidad pasmosa y caracterizados con mimo y esmero. En este sentido, el autor ha logrado crear unos personajes de gran profundidad, que se mimetizan a la perfección con el paisaje y ofrecen un conjunto sumamente satisfactorio.

En cuanto a la historia en sí, la podemos dividir en dos vertientes: Por un lado, una parte en la que Icorbeles es un hombre amigo de sus amigos; que recuerda su infancia y la añora y que ama a la mujer que no debe. En esta parte nos encontramos con la lucha interna de un hombre entre su destino y sus sentimientos, y será ésta la parte que el autor aproveche como invención para ofrecernos la fuerza de los íberos tanto belicosa como humana, y darnos la alegría poética de hacernos creer que se podría haber vencido a Anibal si no fuese por los caprichos del corazón, que convierten a un héroe en un gran hombre.
Por otro lado esta la vertiente militar, en la que, los edetanos sobre todas las tribus se oponen al intento de conquista por parte del Cartaginés y plantan cara hasta el último hálito de sus vidas. En este sentido Pellicer nos ofrece a Icorbeles como un estratega a la altura del genio de Cartago. de nuevo una historia que corre paralela a la de los grandes héroes de la historia, que destacan por su inteligencia a la par que por su bravura.

Se observan (o yo he creído hacerlo9, ciertas influencia de los maestros de la histórica en la escritura de Javier. Por un lado de G. Haefs en su modo de presentar la historia y en la creación de un trasfondo amplio que parece no aportar nada importante a la verdadera trama pero que finalmente funciona dado sentido a toda la historia; también de B. Cornwell, pues la descripción de las batallas me parece épica y magnífica y ofrece el grado de tensión y excitación necesaria.

En cuanto al final. El final cambia toda la historia y nos hace ver que hemos estado engañados todo el tiempo, que desde el principio hemos aceptado la visión de Icortas como cierta pese a saber que no era posible (tal vez mis ganas de un gran héroe Ispano pudieron más que los hechos). Pero el autor da un giro a la trama, y con la última palabra de la novela hace que todo lo anterior haya cobrado un sentido diferente, al tiempo que abre las puertas para una continuación, si realmente le interesase. Algo que, tal y como ha resuelto esta novela, sería de agradecer.

En definitiva, una novela rica en detalles, muy agradable y rapidísima de leer. El principio, como he dicho, se me ha hecho un poco lento pero, en conjunto, ha merecido la pena. Si queréis una novela con rigor histórico en la época previa a la 2ª guerra púnica no dudéis en leerla.

domingo, 29 de abril de 2012

Una edad difícil

Normalmente suelo mantenerme atento al catálogo de varias editoriales. Entre ellas, se encuentra Nevsky Prospekts. La presentación que se hacía en la web, de Una edad difícil, de Anne Starobinets me llamó poderosamente la atención, y me ánimo a solicitarlo a la editorial. No fue hasta tenerlo en casa, que no me di cuenta de que se trataba de un libro de relatos y no de una novela, como yo esperaba.
Pero fue leer el prólogo de Ismael Martínez Biurrun, y desear entrar en el primer cuento, tan bueno lo ponía.
Una edad difícil es una colección formada por 8 cuentos, los cuales intentaré resumir a continuación, intentando no chafar demasiado la lectura aquellos que no lo hayan hecho pero tengan la intención.

* Una edad difícil: Marina tiene dos hijos: Maxim y Vika. A medida que van creciendo va observando el cambio en su conducta. Es normal en el caso de Vika, una niña haciéndose mujer pero, perturbadora en el caso de Maxim, que se ha ido volviendo arisco, descuidado, excesivamente desaseado, maleducado, irascible y violento. Marina no entiende lo que sucede, hasta que encuentra el diario de Maxim y descubre a La Reina.
* Vivos: El continuo recuerdo de su amor perdido en la revolución contra los robots no deja vivir a lena. Por ello acude a la empresa que puede fabricar un robot perfecto a imagen y semejanza de su novio. A pesar de todo, aun siendo exacto en cada detalle, la joven no podrá olvidar que no es el real y pondrá fin a su vida, para darse cuenta de que nada era tan real como creía.
* La familia: Dima se despierta en el coche-cama del tren. Los dos desconocidos que están en el vagón dicen ser su mujer y suegro, a los que Dima intenta demostrar que están equivocados. Pero a perdido su  pasaporte y en su carnet indica la veracidad de lo que dice la extraña pareja, por lo que a regañadientes acepta alguna especie de amnesia transitoria. Poco a poco comprueba que las aficiones y oficio que recuerda no son asequibles para el, por ejemplo, le dan miedo los perros pese a recordar su profesión de adiestrador de cánidos. Con el tiempo acabará enamorándose de la muchacha que dice ser su esposa, pero el gusano de los recuerdos le corroe la mente y no puede dejar de pensar en visitar a la que cree su verdadera familia.
* La agencia: Regla número uno. No hay delito si no hay intervención física. Lo único que existe es el curso natural de las cosas ligeramente corregido por nosotros. Si simplemente quiere usted matar a alguien, búsquese un asesino a sueldo. Nosotros trabajamos de otra manera. Generamos accidentes. Coincidencias.
Tenemos de todo. Tenemos habitaciones en pisos altos con balcones a punto de caer. Papeletas premiadas de lotería. Nuestros propios casinos. Nuestros propios colegios. Nuestras propias tiendas. Nuestros propios aviones. Nuestros propios hospitales. Actores que representan papeles amorosos durante cierto tiempo, desde un para de horas hasta un par de décadas. Actrices que hacen de mujeres entregadas. Actrices que hacen de mujeres traidoras. Actrices que hacen de actrices. Más de quinientas clases de venenos mortales. Escaleras de mano defectuosas. Diez mil bacterias patógenas. Y las vacunas para las enfermedades que generan. tenemos gatitos tuertos. Dobermanes de pura sangre. Comida caducada. Preservativos agujereados. Coches estropeados. películas de cuya existencia nadie sospecha; en los créditos no aparece ni el director ni el guionista. Una colección inmensa de películas, obras maestras que esperan a sus "creadores". Colosales estanterías llenas de libros anónimos que algún día serán superventas. Tenemos de todo.
* La grieta: Si abres la puerta un número par de veces se abre una grieta entre los mundos que puede succionarte ¿¡!?
* Las reglas: Sasha debe mantener las reglas que hacen que todo sea correcto. No pisar las líneas de la calle; mantener todo en su sitio; acostarse a la misma hora; sentarse adecuadamente, etc... El problema surge cuando se incumplen.
* La eternidad de Yasha: Yasha Heine se levanta una mañana encontrándose muy raro, como enfermo. Pronto comprueba que no tiene pulso, el corazón no le late y no necesita respirar.
* Espero: Una joven coge cariño a una olla de sopa guardada hace tiempo en el frigorífico y siente que debe protegerla y cuidarla para que no le pase nada malo.

Starobinnets posee un estilo fuerte, directo y muy sugerente que permite visualizar escenas y producir sensaciones de congoja e irrealidad.
Se puede observar una fuerte influencia en sus obras de autores como Dostoyevsky (Espero, Las reglas...); Gaiman (La eternidad de Yasha); Gogol (La grieta); Dick (Vivos, La familia); King (La agencia); Kafka (Una edad difícil, La familia...), entre otros. Por supuesto todos los cuentos beben de todos estos autores, pero los que apunto son los que a mi me han resultado más claros.

Nos encontramos ante una colección de relatos sumamente interesante. De variada calidad, es cierto, alguno de ellos no me ha aportado absolutamente nada. De hecho, no he sido capaz de entender La grieta ¿Alguien que me lo explique?
En general son cuentos en los que el elemento fantástico irrumpe en medio de la cotidianeidad para dar un toque surrealista y angustioso al conjunto.
Como digo, la calidad es variable. Así, Una edad difícil me ha parecido un gran cuento. De influencia netamente Kafkiana: una revisitación de la metamorfosis. Y pese ha haber cuentos muy interesantes me ha parecido el mejor cuento en cuanto a las sensaciones que me ha transmitido: un enorme desasosiego; una profunda repugnancia y una inmensa pena que me ha costado arrancarme.
Aunque mi favorito de todos sea el "diogenesiano" Espero, un cuento que me ha parecido de una gran sutileza y elegancia.
Otros, en cambio, no me han llamado tanto la atención. Vivos, por ejemplo, me parece una buena historia. Bien escrita y con algún elemento diferenciador, pero con un final que a estas alturas no me sorprendió lo más mínimos. 
En general Starobinnets gusta de los giros rápidos de guión a última hora, con el fin de provocar la sorpresa. algo de agradecer y que hace bien pero que resulta un recurso muy utilizado últimamente.
En ciertas ocasiones, como en vivos, La familia o La agencia, Starobinnets crear una ligera congoja que nos anima a reflexionar sobre la realidad de las cosas que damos por sentadas. Podríamos decir que la autora bucea en los miedos más internos de cada uno. En aquellos que nos resultan cotidianos pero cuya falta o exceso subyacen en lo más hondo de nuestra alma torturándonos en tanto somos personitas de una compleja realidad.
Son cuentos que esconden mucho más de lo que parece, obsesiones profundas fácilmente identificables por todos y que en algún momento nos hacen sentirnos identificados con los protagonistas.
Y pese a tener una clara disposición a la oscuridad, algún cuento se adentra en la luz, como en La eternidad de Yasha, con un ligero acento de leyenda de hadas.

En definitiva, una buena obra. Con cuentos muy interesantes, aunque reconozco que me ha decepcionado un poco. Tal vez no fuese mi momento para leerlo. Sin duda lo volveré a leer más adelante, cuando los haya olvidado por completo, con la intención, si es posible, de comprenderlos y descubrirlos de nuevo..

martes, 24 de abril de 2012

El mapa del cielo


Me sentía obligado a leer esta segunda parte de la Trilogía Victoriana de Félix J. Palma.
Tras El mapa del tiempo quedé rendido a sus pies, y no podía hacer sino seguirle, (algo que, por cierto, en series con volúmenes autoconclusivos no suelo hacer si el primer libro me deja un poso importante, suelo abandonar la lectura del resto por temor a corromper su recuerdo. ¿Qué tal vez sea algo maniático o esté un poco agilipollado por lo que me pueda perder? Pues tal vez. No me importa).
En este caso, como digo, era diferente, tal vez pudiera ser que la historia no terminase de convencerme pero me encanta la escritura de Palma.

Si, El mapa del tiempo fue el personal homenaje del autor a H. G. Wells y su Máquina del tiempo, en esta ocasión, Félix J. Palma quiere rendir tributo a otra de sus novelas: La guerra de los mundos, y lo hará de una forma menos sutil que en la anterior entrega. En esta ocasión, Palma reproduce de manera bastante fiel la esencia de novela de Wells, dándole su toque personal y permitiéndose determinadas licencias literarias que le ayudan a construir una obra completamente diferente aunque intrincada en ella.

El pequeño resumen que suele hacer se torna en esta ocasión algo difícil pues la novela se divide en tres partes que se entrecruzan dando lugar a un argumento no lineal, pero, a groso modo, podemos decir que para no desvelar partes importantes de la trama, el texto de contraportada es bastante válido, aunque para no desanimar a quien no encuentre este argumento al principio del texto, hay que aclarar que se corresponde con la segunda parte y trama central del libro.

En el caluroso verano de 1835, u hombre hizo soñar al mundo revelándole que la luna estaba habitada por unicornios, hombres murciélago y otros seres fantásticos. Y aunque no se tardó en demostrar que aquello era una gran mentira, muchos prefirieron seguir creyendo que en la Luna se almacenaban los sueños que podían hacer sus vida más hermosas.
Mas de sesenta años después, su biznieta Emma Harlow, solicitad a por lo más granado de la sociedad de Nueva York, sabe que sólo podrá enamorarse de alguien capaz de hacer soñar al mundo como lo hizo su bisabuelo. Por eso exige a Montgomery Gilmore, su más infatigable pretendiente, que reproduzca la invasión marciana descrita en La guerra de los mundos, la novela de H. G. Wells.
Pero para el millonario no hay nada imposible: los marcianos invadirán la Tierra, aunque esta vez sea por amor.
¿Qué ocurre cuando los sueños se convierten en pesadillas? ¿Tenemos que dejar de soñar?

Siguiendo el estilo folletinesco de El mapa del tiempo, está novela se estructura en tres partes, con personajes protagonistas diferentes y un elevado número de capítulos que incentivan el ansía lectora y que mantienen la tensión constante.
* La primera parte se centra en la expedición del Annawan al Polo Norte con la intención de encontrar un paso al centro de la tierra, pero el avistamiento de un OVNI cuando el barco está encallado en el hielo, convertirá la expedición en una lucha por la supervivencia.
* La segunda parte coincide con el texto de contraportada y, en ella, el millonario Montgomery Gilmore, obstinado en enamorar a la bella Emma Harlow, deberá cumplir el capricho de esta para ganársela: representar la llegada de los marcianos a la tierra de acuerdo con lo narrado en su novela favorita: La guerra de los mundos de H. G. Wells.
El Sr. Gilmore descubrirá que pese a su enorme fortuna y gran imaginación e inventiva, no es capaz de cumplirlo y, para conseguirlo, solicitará ayuda a su odiado enemigo, el propio Sr. Wells.
* La tercera parte narra la trágica historia de un futuro distópico. La tierra ha sido tomada por los marcianos y, Charles Winslow, prisionero de los mismos, narra a modo de diario, el final de la guerra que dio perdedores a los terráqueos y puso en marcha los oscuros planes de los conquistadores.

Para lograr que las tres historias encajen en el conjunto definitivo, Palma se basa en el uso de un narrador omnisciente. Un narrador que conoce la historia de principio a fin y que con un lenguaje culto y florido, con la densidad propia de los intelectuales de la época victoriana, se dedica a contarnos sólo aquello que considera necesario contar, escamoteando datos y hechos, sugiriendo algunas situaciones y ocultando otras a modo de mentalista que pretende jugar a comprobar si la mente del lector es más rápida que su vista.
En este sentido, la diferencia con respecto a la primera parte es que, en aquella, todo estaba escrito entre las brumas de la incertidumbre e invitaba a la confusión y la duda con respecto a los viajes en el tiempo mientras que, es esta, todo parece más claro y, a pesar de los malabarismos del autor para entremezclar las líneas argumentales, se echa de menos la capacidad de asombro que producía la característica anteriormente mencionada.

Se agradece al autor la extensa labor de documentación, que ha fructificado en una novela en la que se puede pasear por el New York y el Londres del siglo XIX, así como en la recreación de personajes tan creíbles.
Por un lado encuentro que la fusión de estilos es más patente en esta segunda parte, con un resultado notable. Así, en la primera historia, Palma nos narra la recíproca caza entre el extraterrestre y los marinos del Annawan, creando una atmósfera de tensión y terror casi gótico; en la segunda, entramos de lleno en una historia de amor plagada de aventuras y sarcasmo; y la tercera me ha resultado una magnífica distopía, con una atmósfera opresiva y violenta, con pasajes de un alto poder sugestivo, como la escena de las embarazadas y los bebes sumergidos en el fluido verde de las grandes burbujas de las que parten infinidad de cables al más puro estilo cyberpunk, que me ha resultado sobrecogedor, al tiempo que tendremos oportunidad de pensar en paradojas temporales y mundos paralelos.

También es de agradecer la inclusión de personajes famosos de la época y la sucesión de guiños a la primera entrega de la serie. Estos guiños no indican que sea necesaria haberla leído para poder leer esta, pero ofrecen información que puede resultar desdeñable si no se ha hecho.

Si tuviera que poner un pero, lo pondría en la resolución final de la novela. Ni quiero ni debo contar nada en absoluto de que se trata pero me ha resultado demasiado parecido a cierto estilo "deus ex maquinero" y no me ha llegado a convencer del todo.

En definitiva, para mi estamos ante una gran y muy recomendable novela. En mi opinión un poquito por debajo del nivel que marcó su predecesora, tal vez porque venía avisado de ésta y los "retruecanos" del autor me han resultado más evidentes y me han sorprendido menos, pero aun así, una magnífica experiencia.

jueves, 19 de abril de 2012

Cabal

Tras el juego de las maldiciones , y antes de enfrentarme a la, en apariencia, enorme Imajica, me apetecía leer algo más asequible de Clive Barker.
Cabal me pareció una lectura ideal en este sentido. Una novela de culto, corta y de reconocido prestigio, de la que se había producido una película hacia demasiado tiempo y que, aunque la han emitido en abierto recientemente, no recordaba casi nada, pese a que en su día me gustó.

Cabal narra la historia del joven Aaron Boone. Las sesiones que lleva a cabo con su psicoterapeuta desvelan un panorama aterrador: Boone es el responsable de la muerte de diversos individuos de forma excesivamente violenta y cruel.
Como consecuencia del conocimiento de esta verdad, nuestro protagonista intentará el suicidio pero será fallido y, en el hospital, escuchará voces que le hablan de
Midian y conocerá a Narcisse, quien le hablará de dicho lugar.
Boone escapará del hospital y se dirigirá al lugar que le dictan las voces, donde descubrirá, no sólo que el no es el responsable de las muertes de las que se le acusa, sino que conocerá al pueblo que se esconde en el inframundo subterráneo desde tiempos inmemoriales: las razas de noche.

Desde luego no se puede decir que la pluma de Clive Barker sea simplona, al contrario, es afiladísima, adentrándose en terrenos escabrosos hasta la médula cuando es necesario. Sin tapujos para mostrar la crudeza desgarradora de la sangre que fluye en los actos más atroces y obscenos; y con ternura nada pastosa cuando quiere arrancar algún sentimiento del lector.
Barker parece conocer sobradamente los recovecos más recónditos del alma humana y es capaz de darnos un paseo por las catacumbas
de nuestro corazón, sacarnos los intestinos al tiempo que vomitamos nuestros más oscuros pensamientos arrancándonos, al mismo tiempo, una mueca de sorpresa por la emoción.

Cabal es una obra que engancha desde el principio, tanto por la historia en sí como por el estilo del autor para narrarla. Rápidamente consigue que las vicisitudes del protagonista se tornen interesantes, al tiempo que en muy poco tiempo hace surgir el ansía por descubrir el misterio que se esconde bajo las piedras de Midian.
Son muy pocas las páginas necesarias para arrancar una mueca de incredulidad y asombro en el lector, con la presentación de imágenes de violencia explícita y de elevado impacto imaginativo, como por ejemplo la escena en la que Narcisse se raja la cara en el hospital.

Barker utiliza elementos de terror como los monstruos de Midian o de suspense gore con la psicopatía de Decker para mostrarnos el lado más oscuro del fanatismo y de la marginación, consiguiendo que finalmente veamos a los monstruos como los necesitados de protección y a los seres humanos como los monstruos sin compasión, por lo que en definitiva, Cabal además de una buena novela de terror, es también una crítica a esta sociedad individualista, competitiva, racista y marginadora que odia lo diferente.
Por otro lado, Barker añade una cierta ración de ternura al utilizar el elemento amoroso como equilibrio del mal, en la forma de Lori, la novia de Boone que hará lo que tenga que hacer para estar junto a su amado pese a conocer su situación.

Es rara la ocasión en la que una novela coincide casi a pies juntillas con su presentación cinematográfica. Tal vez por haber sido "guioneada" por el mismo Barker, Razas de noche coincide punto por punto con la novela que tenemos entre manos, por lo que si la película os gustó, la novela no defraudará en lo más mínimo.

En definitiva, Cabal me ha parecido una novela sumamente ágil y entretenida, con la dosis justa de oscuridad, varias medidas de sangre y con la cantidad suficiente de acción y misterio para crear una novela absorbente y divertida.

viernes, 13 de abril de 2012

Dueños del destino

Hace poquito más de un año que reseñé La guerra por el norte, primera parte de La leyenda de una era. Por aquel entonces me pareció la mejor historia de fantasía que había leído en los últimos años y ardía en deseos de leer la continuación. Unos deseos que, con el paso del tiempo y la amplitud de lecturas, fueron difuminándose algo, hasta el momento en que llegó a mis manos esta segunda parte, momento en que por un lado me afloraron los recuerdos de aquella primera parte y me apetecía mucho volver a explorar aquellos paisajes y, por el otro lado, el grosor del libro me pareció una monstruosidad (de esas tan habituales últimamente), que me echaba para atrás pero con menor peso que la primera apetencia, también es cierto.

Dueños del destino comienza su andadura donde termina La guerra por el norte. Con múltiples líneas argumentales abiertas: el rey Abbathorn sigue obstinado en conquistar el norte y para ello ha enviado a su hijo, el príncipe Browen, a pactar con Brenmanner y sellar su propio matrimonio con la protegida del Duque Rolf Lorean de Brenmaner; por otro lado, nos encontramos con que el reino de Aukana ha sufrido una importante excisión en sus banderizos: la incertidumbre con respecto a la muerte del rey Khymir ha sembrado la duda entre los fieles al Rey; mientras, Vanya, la rebelde hija de Khymir, huida en el primer tomo ha sido capturada y hace frente a los egoístas planes de casas advenedizas que pretenden ascender en poder; Kregar Kikkuril prepara su marcha sobre la capital con la intención de ser coronado Rey, aunque tendrá que enfrentarse a la reina y a sus más fieles seguidores, aun sabedores de que todo está perdido.
Continuaremos también con la peregrinación de Kali y Trisha; en contraposición a la de Eadgard y su banda de descastados.
Los druidas se enfrentan al mayor peligro que recuerdan y que vuelve al continente, esta vez con mayor poder que nunca.
Y en la sombra, los clérigos esperan su oportunidad para dar un golpe de efecto sobre el tablero y volver a poner todo a su favor.

En esta segunda parte se observa el gran crecimiento como escritor que ha sufrido Guillem López. Su estilo es más ágil, no es tan recargado como en la primera parte de la saga, lo que hace que la lectura sea más sencilla y amena, pero también se ha vuelto más efectista, al diferenciar determinados momentos por su importancia, dotándolos de una mayor descripción y detalle, sin olvidarnos de ciertos momentos de fuerte potencia lírica que hacen de este volumen un texto con mayor consistencia y profundidad escénica que el anterior, al permitir una visualización, a mi modo de ver, más realista de los escenarios.

Se observa un perfil mucho más humano de los personajes, como decirlo, menos... "teatrales", más reales y cercanos. En esta ocasión, los protagonistas se encuentran menos solos y, en la mayoría de los casos funcionan a modo de una pareja, con un segundo personaje que actúa como contrapunto y sostén del primero. Esto sucede en el caso de Kali con Trisha; Olen con Reidhachadh; Browen con Leana; Dagir La con Daima La; o Ikaris con Majal entre otros.

Guillem ha querido dar un especial protagonismo al género femenino en esta segunda parte y, así, nos encontramos con que la parte más dura en cuanto a independencia, voluntad y carácter se lo llevan las mujeres, como la serena y paciente Trisha; la asustada pero fuerte Kali; la ambiciosa Anja Levvo; la orgullosa y valiente Ikaris; la rebelde y malcriada Vanya; la, ante todo, soberana y madre Anja Levvo; o la valiente y decidida sacerdotisa guerrera Leana Hornavan, entre otras.

Por otro lado, uno de los grupos sociales más poderosos, inspiradores y seductores de la primera parte fueron para mi, los clérigos de la orden de Vanaiar. en esta segunda parte LA orden continúa siendo tan importante pero Guillem se permite el lujo de apartarlos de la escena principal, pues tiene tantas y tan interesantes subtramas abiertas que cualquiera de ellas consiste en un libro en sí misma. De este modo, y en esta ocasión, los monjes quedan un poco a escondidas, en la sombra de lo que está por venir y nos encontramos con una novela que buce más en la novela de aventuras, al desarrollar de forma más marcada los viajes de Eadgard y Kali, con la inclusión en escena de los pordioseros acompañantes y la rencorosa llegada de Mardha en el caso del primero, y la poderosa y terrorífica aparición del antiguo brujo Geronte en la segunda.
Aunque no por ello dejará Guillem de lado las tramas políticas, esta vez de la mano de la conspiración de la reina Levvo; los patéticos intentos de ascenso al trono de la familia Eana, de Ylarnna; o la llegada del infame Kregar Kikkuril a Kivala con intención de coronarse Rey.
Al mismo tiempo, Guillem se inclina por dar a su literatura una firma única, y une al elevado número de arcos argumentales y a un carismático elenco de personajes, con la fusión de estilos, pues al militar y caballeresco, místico y político-medieval le añade ahora el de espada y brujería, al irrumpir de forma brutal la magia oscura y arcano del libro de conjuros del antiguo consejero Raghalak y la de Geronte, que no tienen nada que ver con la sutil aunque poderosa fuerza mágica de los mutantes razaelitas, pese a que ya se observa de manera inconfundible que los poderes de Eadgard con la perversión de su poder y de Kali con el intento de control del suyo, ofrecen un destino ineludible para la llegada de los grandes poderes a que hacen referencia las profecías.
Si a todo esto le sumamos el impactante, arrollador y traicionero regreso de la raza expulsada, nos encontramos ante un mezclum para el que se antoja un climax que se preve ilusionante.

Ante todo esto no puedo sino decir que me ha parecido una muy bueno novela, aunque en mi opinión me ha defraudado un pelín con respecto a la primera. Tal vez, sea por que le he encontrado un defecto que para mi es grande, aunque tengo claro que muchos (la mayoría) no estarán de acuerdo conmigo. En mi opinión, esta segunda parte adolece de paginitis, que queréis que os diga, me chiflan las novelas que no pasan de las 400 páginas, 500 como mucho; la mayoría de ellas tal vez necesarias, y que pese a que pueda parecer incoherente, agradezco al autor, pues se observa que está poniendo su alma en la saga, pero a mi, personalmente se me ha antojado largo y me ha agobiado un poco.

A pesar de esto, enhorabuena su autor y espero que la tercera parte no se demore en demasía y nos ofrezco ratos tan apasionantes como el resto de la saga.
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